Trabajo infantil: una cruda realidad que involucra a un sin número de niños mexicanos

Por: Yesenia García Cadena


“La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices” – Albert Einstein
Seguramente ustedes al igual que yo, caminar por las calles y ver que cada día aumenta el número de niñas y niños en actividades económicas que en su mayoría ponen en riesgo su integridad, nos hacen estremecer y remontarnos a la mañana en la que cada uno de ellos se ha levantado para empezar su jornada laboral, de inmediato me cuestiono ¿Quién es él o ella? ¿Por qué esta en esa situación? ¿Dónde están sus padres? ¿Estudia? ¿Estudia y trabaja? ¿Qué estaba haciendo yo a esa edad? ¿Qué hace un menor con una responsabilidad de esa magnitud? Todos ellos comparten un mismo secreto, una responsabilidad dividida por una línea muy delgada de inocencia y humildad ajeno a cualquier crítica social, pero eso, eso nos es noticia de primera plana.

La UNICEF define el trabajo infantil como cualquier trabajo que supere una cantidad mínima de horas, dependiendo de la edad del niño o niña y de la naturaleza del trabajo. Este tipo de trabajo se considera perjudicial para la infancia y por tanto debería eliminarse.
  • Entre 5 y 11 años: al menos una hora semanal de trabajo remunerado o 28 horas semanales de trabajo doméstico.
  • Entre 12 y 14 años: al menos 14 horas semanales de trabajo remunerado o 28 horas semanales de trabajo doméstico.
  • Entre 15 y 17 años: al menos 43 horas de trabajo remunerado o de trabajo doméstico semanales.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define al trabajo infantil como “toda actividad económica llevada a cabo por personas menores de 15 años de edad, sin importar el estatus ocupacional (trabajo asalariado, trabajo independiente, trabajo familiar no remunerado, etc.) Ello no incluye los quehaceres del hogar realizados en su propio hogar, excepto donde los quehaceres del hogar puedan ser considerados una actividad económica.

DIF: El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia define el trabajo infantil como “aquellas actividades que desarrollan las niñas y los niños en el marco de la economía formal o informal para su propia subsistencia o para contribuir a la economía familiar al margen de la protección jurídica y social prevista en la ley.

El trabajo, la niñez y la infancia son concepciones variantes a través de la historia, que bajo condiciones políticas, económicas y sociales demandantes han modificado la situación en lo que a esta problemática acontece; en épocas anteriores el trabajo infantil era una actividad aceptada y avalada por la sociedad pues se consideraba una experiencia más en la vida de los infantes, convirtiéndose en actores económicos potencialmente influyentes.

El trabajo infantil en México es un fenómeno con características complejas multifactoriales en el cual resulta difícil separar sus componentes educativos, sociales, culturales y económicos.

La población infantil que trabaja se concentra fundamentalmente en las áreas menos urbanizadas de México, y el porcentaje de trabajadores infantiles en estas zonas es también más elevado que en las más pobladas. La presencia de niños y niños trabajadores menores de 14 años en las localidades más pequeñas supera a la de las ciudades.


Para 2007 en México existían 3.6 millones de niños, niñas y adolescentes entre los 5 y 17 años de edad trabajando de acuerdo al Módulo sobre Trabajo Infantil de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE 2007). Lo anterior equivale al 12,5% de la población infantil de este mismo rango de edad. De ellos, 1.1 millones son menores de 14 años; es decir, no han cumplido con la edad mínima para trabajar marcada por la Ley Federal del Trabajo.

Ante la ausencia de estadísticas confiables, en 2007 la Secretaría del Trabajo conjuntamente con el INEGI y con el apoyo técnico de UNICEF y de la OIT, incorporó un módulo de medición del trabajo infantil en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del cuarto trimestre de ese año, a fin de obtener información actualizada de dicho factor.

El Módulo de Trabajo Infantil (MTI) 2013 tuvo como objetivo contar con una base de información actualizada sobre las características de las actividades económicas, domésticas y escolares que realizan los niños, las niñas y los adolescentes de 5 a 17 años de edad en el país y las entidades federativas, obteniendo cifras de relevancia como las que a continuación se enuncian:

¿Por qué trabajan los niños?



¿En qué trabajan?


Aproximadamente el 24% de los trabajadores entre 5 y 17 años se concentra en tres entidades: Estado de México, Jalisco y Puebla. El 52.8% se distribuye en la cuarta parte de los Estados: además de los anteriores, Michoacán, Veracruz, Guerrero, Chiapas y Guanajuato. UNICEF calcula que en todo el mundo hay 215 millones de niños y niñas de entre 5 y 14 años que trabajan.

En las formas más extremas de trabajo infantil, los niños son sometidos a situaciones de esclavitud, separados de su familia y expuestos a graves peligros. El trabajo infantil daña, abusa y explota a la niñez, la priva de educación, salud y entretenimiento, es decir, trunca el pleno goce de su infancia.

En las cárceles de México esta situación no es ajena ni mucho menos causa incertidumbre para el conglomerado, lo cierto es que, sí fuera de ella el trabajo infantil es desalentador, dentro de ella es alarmante; no existen cifras certeras de ello, sin embargo, casos como el hallazgo de un niño que sacaba drogas entre sus golosinas, ya no es una novedad, ya que es común que los usen para introducir o sacar estos y otros productos prohibidos, ya sea por sus propios padres u otras personas recluidas.

Como verán, hablar de trabajo infantil es incluir un sin número de vertientes para su análisis y en cada país su estudio y erradicación merece especial atención, pero sin duda, en algo coincidimos, nuestras niñas y niños de México y del mundo “Necesitan educación no empleo.”

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