Y la educación ¿en dónde queda?

Por: Guadalupe Marcela Santiago


Mucho se ha hablado acerca de cómo la educación forma a gente capaz, pensante y sobre todo a profesionistas con valores, hablar de la misma educación es hablar sobre un amplio tema que merece detallarse poco a poco y ver así algunas deficiencias o mejor aún virtudes de la misma, pero hemos de centrarnos más en la educación dentro de las penitenciarias, que a saber de todos es una población que si se ve, pero se evita.

Actualmente en México existen 455 cárceles de las cuales 13 son para mujeres, 236 son mixtas y otras 206 sólo para hombres. Según cifras de la Secretaría de Seguridad Pública de un total de 205 mil internos, casi 11 mil son mujeres, es decir, un 5% de un total. Ahora bien, enfocaremos este tema a la población femenina, que, de acuerdo a recientes encuestas realizadas dentro del penal de Santa Martha donde se encuentran aproximadamente 356 mujeres internas, indican que el 80% de las mujeres encarceladas aseguran que una relación influyó en su ingreso a la prisión, el 40% por su pareja amorosa y el 10% por lazo familiar, del 100% la mayoría oscila entre los 18-35 años de edad, mismas que la gran mayoría cuenta con educación básica.

Si bien se sabe que la educación es un medio de reinserción social, en cárceles mixtas se imparten la educación con más afluencia a los hombres, en dado caso que las mujeres quieran integrarse a recibir educación tienen que hacerlo en aulas mixtas. Continuando con el CERESO de Santa Martha, donde la población es netamente femenina, se les está brindando mayor apoyo para su reinserción, es decir, se imparten diferentes tipos de talleres así como también y afortunadamente, existen varias escuelas y/o universidades que poyan la educación a mujeres, y no sólo a ellas, sino también en las diferentes cárceles. Actualmente se cuentan con 26 instituciones que ofrecen servicios de educación a penitenciarias en el país, entre ellas se encuentra INEA, Benemerita Universidad Autónoma de México, Tecnológico de Monterrey, entre otros, mismas que son pagadas por el gobierno, así mismo, la UNESCO ha realizado diferentes actividades y apoyo a la educación de los internos.

La población carcelaria femenina que de alguna manera es pequeña pero que a pensar de muchos puede favorecer o perjudicar a la sociedad mientras se mantienen reclusas por cualquier delito que merezca pena de privación a la libertad, lamentablemente en muchas ocasiones, no ingresan solas a las cárceles y van acompañadas por sus menores hijos, entre ellas podemos encontrar a mujeres embarazadas o bien mujeres que ingresan de uno a tres hijos menores.

De acuerdo con lo anterior podemos ver que los más afectados son los y las menores que van internados (as) con ellas, quienes a pesar de ser inocentes del delito imputado a la madre, es en quienes recae suprimida su misma libertad, quienes tienen esa poca oportunidad de convivir con personitas de su misma edad que se encuentra fuera del penal, disfrutando de su plena niñez, aquellos menores que crecen tras las rejas siendo inocentes crecen en un entorno poco sano para su edad, y la educación que reciben es un poco más limitada a la que recibe un niño de su edad que crece fuera de barrotes. Dentro del CERESO de Santa Martha la educación que reciben los menores es por parte del CENDI, quien así mismo se define como agente de transformación social, institución que se encarga de tener instalaciones y buenos docentes para los menores. Es por ello que para CERESITOS lo más importante es velar por la educación y el buen desarrollo psicosocial del menor fuera del CERESO para así poder minimizar esa población recluida y, poder generar a más gente con provecho, gente emprendedora, que no se estanque donde se encuentra.

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