El riesgo de ser mujer

Por: Yesenia García Cadena


El riesgo de ser mujer se vuelve cada vez más latente en la medida que crece el número de femimicidios en el estado de Puebla; tal parece que se mujer te pone en una escala vulnerable de violencia.

En noviembre de 2013 la noticia giraba en torno al luto de la facultad de ingeniería de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), Araceli Vázquez Barranco, estudiante de ingeniería civil, había sido encontrada sin vida en su domicilio, el principal sospechoso, su novio. Hasta el momento las investigaciones siguen su curso.

En junio de 2014 la odontóloga Olga Nayeli Sosa Romero fue asesinada, sus restos los hallaron en la comunidad Soto y Gama en el municipio de Huaquechula, el responsable, su esposo, quién la mato a golpes en un arranque de celos y, al “no saber” qué hacer con su cadáver, decidió descuartizarla.

Octubre de 2014, la escalofriante nota cubría las primeras planas de los periódicos, la estudiante de Cultura Física de la BUAP, Irais Ortega fue reportada como desaparecida. La intensa búsqueda llevó a encontrar el cuerpo de la joven que tenía 6 meses de embarazo en una maleta abandonada en San Francisco Totimehuacán. Los culpables, su novio y una cómplice con quien él mantenía una relación sentimental. Ambos la sometieron y le inyectaron una sustancia tóxica que le provocó la muerte.

Abril de 2015 ahora era la facultad de derecho de la BUAP que se encontraba de luto, Isarve Cano Vargas de 19 años de edad fue asesinada, la joven desapareció y la familia recibió una llamada telefónica a través de la cual pedían el pago de 2 millones de pesos a cambio de la libertad de la joven, pero Isarve fue asesinada el mismo día en que desapareció.

Abril de 2016 María José Feliciano Romero estudiante de la facultad de Estomatología de la BUAP, fue reportada como desaparecida, sin embargo, el 27 de abril su cadáver fue hallado en una de las habitaciones del hotel “Posada del viajero” en Tehuacán, fue estrangulada.

Septiembre de 2016 Tania Verónica Luna, estudiante de sociología en la BUAP, fue encontrada sin vida al interior de su casa, murió asfixiada y estaba sujetada a la pata de una mesa. Entre los posibles sospechosos se encuentran su ex novio y un joven a quien se dice conoció a través de la red social de Tinder.

Tania es la sexta universitaria asesinada, las seis compañeras de escuela que han muerto en el periodo de 2013 a la fecha, se unen a una lista interminable de feminicidios en el estado de Puebla, compañeras que han sido víctimas de la intolerancia, de la rabia descontrolada, del repudio, de la exacerbada violencia, de la ambición, de la carente equidad de género, de la falta de políticas certeras de prevención y de la escasa impartición de justicia.

Los feminicidios en Puebla han aumentado 533% entre 2013, año en que se tipifica el delito, a la fecha, al pasar de 12 casos en 2013 a 64 casos oficiales reportados por la Fiscalía General de Justicia del estado en lo que va del año. Esta ola de feminicidios no es, desafortunadamente, un asunto de relevancia si consideramos que desde 2013 a la fecha las organizaciones de la sociedad civil han registrado cerca de 200 casos, contra los que las autoridades reconocen.

El miedo de las mujeres a la delincuencia ha provocado una demanda pública de políticas cada vez más represivas en la justicia penal, sin embargo, el impacto no será significativo si se olvidan de trabajar a la par con políticas certeras de prevención, políticas transversales en cumplimiento con la Ley para el Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, y sobre todo, si seguimos pensando que quienes tienen la culpa son las mismas víctimas por estar en lugares y horarios que no les corresponden, por vestirse de manera inapropiada, por conocer gente a través de redes sociales, por ser exitosas o por provocar a las personas “si ya sabemos cómo son”.

Casos que deben ser es escuchados y difundidos para la toma de conciencia y respuesta de las autoridades.

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