Así es la vida de un niño en una de las peores prisiones de América Latina

Por: Marisol Fuentes Pérez


Hasta julio de 2016, 2,259 internas compartían un espacio adecuado para 800 personas, cerca de un 300% de sobrepoblación. Este sórdido ambiente para pasar la niñez pertenece a la prisión de Ilopango, justo en las afueras de San Salvador, capital de El Salvador.

Las internas se ven obligadas a compartir colchón, dormir debajo de las literas y en los pasillos de las celdas. La sobrepoblación de la Cárcel de Ilopango dificulta las actividades maternales debido a la falta de alimentos, sanidad e higiene del lugar, agentes nocivos para el sano desarrollo de los niños.

Los niños, quienes se encuentran detrás los barrotes desde que nacen, son cuidados por las madres dentro de la prisión hasta que cumplen 5 años, edad en la que el infante debe ser enviado con algún familiar fuera de los confines de la cárcel o puesto a disposición del Estado.

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